Los beneficios escondidos de un espacio bien decorado.

Muchas veces me encuentro con personas que aman la decoración sin embargo la consideran totalmente superficial e inútil; otras veces me encuentro con otros a quienes les parece innecesaria y les es totalmente indiferente, por último, hay quienes la detestan y sienten que decorar es mutilar tu estilo y seguir lo que te impone la sociedad y las tendencias. 

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Muchas veces me encuentro con personas que aman la decoración sin embargo la consideran totalmente superficial e inútil; otras veces me encuentro con otros a quienes les parece innecesaria y les es totalmente indiferente, por último, hay quienes la detestan y sienten que decorar es mutilar tu estilo y seguir lo que te impone la sociedad y las tendencias. 

Para todos ellos y para ti, que no debes estar, muy segura de sobre que va esto, quiero contarte cuáles son los beneficios de un espacio bien decorado. 

Aviso: Ten en cuenta que seré más drástica de lo habitual para ilustrar mis ejemplos. 

Beneficio 1 de decorar un espacio

En primer lugar, está tu inversión. Si, aunque no lo creas, cuando tenemos un espacio que no nos satisface y no nos encanta es como tener una prenda de vestir que no usamos mucho porque no nos encanta como nos queda. Hemos invertido en ella, pero no le hemos sacado provecho a nuestra inversión. 

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Me explico, te presento a Ana y a Camila. Ana ha conseguido una camisa a súper buen precio, no está maravillosa, ni le queda genial, pero es una camisa, está bonita e incluso la ha adquirido en rebaja, pero sólo se la ha puesto 2 veces el último año. O sea que la camisa que ha adquirido en sólo US$40 (estaba a US$100) le ha salido a US$ 20 cada puesta. Por otro lado, está Camila, que se compró la camisa de diseñador que amaba, aunque le implicó un sacrificio, ya que costaba US$200; le queda genial y se la ha puesto 16 veces el año pasado, o sea que le ha salido a US$12.5 la puesta.  

Igual pasa con nuestra casa, si no nos gusta, no nos hace sentir bien, es como que no la usamos cuando llegamos, se convierte en nuestra guarida, allá dormimos y comemos, pero no mucho más. 

Nuestra inversión puede haber sido "la adecuada", pero no le estamos sacando ningún provecho, por lo que termina siendo una mala inversión. 

Imagina poder gastar una vez y quedar totalmente satisfecha con el resultado. 

Beneficio 2 de decorar un espacio

En segundo lugar, está tu tiempo. El tiempo que inviertes en decorar "mal" o no decorar un espacio, es infinitamente mayor al que inviertes en decorarlo. Pues hoy haces "esto y aquello" porque no tienes tiempo para más, luego tus hijos desordenan (la verdad es que no están claros donde va cada cosa) y tu vuelve a arreglar. No te encanta el resultado, pero estás segura de que debe ser el color, así que investigas, vas a tiendas de pinturas, buscas ideas en Pinterest, ves HGTV, compras muestras, pintas, y aunque no te encanta, bueno pues estás casi segura de que se ve mejor. Así que ahora te enfocas en las cortinas y comienza otra vez el ciclo. 

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En realidad, estás en un "rabbit hole" como Alicia en el País de las Maravillas, cayendo hacia el infinito por un agujero. Porque esto sin una estrategia y un estilo definido amiga mía es La Historia sin Fin. Seguirás invirtiendo tiempo y dinero en algo que pudo haber terminado hace mucho. 

La vida es una y lo de invertir el tiempo en algo sin estrategia ni certezas, para cuando no nos gusta el resultado seguir invirtiendo en sucedáneos o paliativos para “arreglar” la situación, es francamente un camino seguro hacia la frustración. 

Que conste que si te lo tomas en serio puedes llegar al resultado ideal al cabo de unos años, pero francamente, a menos que sea algo que disfrutas especialmente, no vale la pena. 

Imagina dedicar tu tiempo a lo que realmente te importa, no a lo "que tienes que hacer". 

Beneficio 3 de decorar un espacio. 

En tercer lugar, está tu interacción social. Tener una casa a la que no quieres llegar porque te agobia, con una sala, a la que tus hijitos no les gusta invitar amigos, una habitación principal que tu marido evita, y un comedor que nunca se usa para cenar con amigos o peor aún para comer en familia, es de lo peor.  

Tu casa debería existir para ser vivida. Debería hacerte sentir orgullo y no debería nunca ser un obstáculo para lo que quieres o no quieres hacer. 
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Seamos sincero si amas el fútbol o el baloncesto o la pelota (béisbol) y en tu estudio de TV o sala no caben más de tres personas, será extraño que invites amigos a ver el partido. En cambio, sí caben 6 sabes que halando las sillas del comedor acomodas 8 o quizás hasta 10, puede que los invites más frecuentemente. 

Lo mismo si te encanta agradar, hablar un rato y pasarla bien, debe ser frustrante no poder decir a tus amigas, vengan a casa, por miedo a cómo esté, o lo que puedan pensar. 

Imagina que para invitar a alguien a casa sólo tengas que decidirlo, que tu casa sea el sitio preferido de tus hijos y amigos, que tu marido anhele llegar a ella del trabajo y que tu después de un largo y agotador día no puedas pensar en otro lugar en el que quisieras estar. 

Beneficio 4 de decorar un espacio. 

En cuarto lugar, está tu autoestima. Si, aunque no lo creas. Si siempre estamos tratando de hacer algo que no logramos conseguir, nuestra autoestima sufre. La decoración viene a ser, en este caso cómo las matemáticas, sin no nos va bien en "mates" sentimos que no somos muy listos, igual cuando no le atinamos a la decoración sentimos que no tenemos muy buen gusto o que somos pésimas para esta tarea. 

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 Y es que lo de "decorar", (invertir tiempo y dinero) y no lograr el resultado deseado, va desgastándonos y frustrándonos hasta hacernos sentir incompetentes, cuando en realidad no lo somos, y esto lacera nuestra autoestima. 

Decorar debería ser un deleite no una tarea, y debemos contar con las herramientas idóneas para que así sea. 

Imagina sentirte orgullosa de tus decisiones de decoración, recibir cumplidos y piropos cuando los demás visitan tu casa. 

En resumen, te he pedido que imagines... 

Poder gastar una vez y quedar totalmente satisfecha con el resultado. Invertir tu tiempo inteligente y puntualmente dedicar el resto de tu tiempo a lo que realmente te importa, no a lo "que tienes que hacer". Invitar a alguien a casa con sólo decidirlo y que no puedas pensar en otro lugar, que tu casa, en el que quisieras estar y, por último, sentirte orgullosa de tus decisiones de decoración, recibir cumplidos y piropos cuando los demás visitan tu casa. 

Todo esto es posible si... 

Aceptas y reconoces tu estilo de vida, estás clara en cuál es tu estilo decorativo y defines una estrategia para abordar tu espacio. Esto puedes lograrlo de dos maneras: 

  • Contratando un buen decorador o interiorista. Créeme la inversión, si tienes claros los puntos de arriba, valdrá la pena. Y no digo esto para que me contrates, lo digo porque he sido testigo en muchas ocasiones del cambio que se genera en quienes han sido mis clientes. Eso sí, debes buscar a la persona ideal para el trabajo y esto es como salir de citas. No todos somos un "perfect match" y debe estar dispuesta a buscar para tomar la mejor decisión, aunque cualquier diseñador puede hacer bien cualquier espacio, su estilo y personalidad deben estar alineados con la tuya, para que haya química y sea una relación placentera y beneficiosa. 

  • O dedicándote a prepararte para la tarea. Si piensas que es lo que has estado haciendo, déjame decirte que no, que has estado dando palos a ciegas. Y esto no es del todo culpa tuya. Dicen que todos los caminos conducen a Roma, ¿pero no sería más fácil desde mi isla del Caribe, comparar u boleto de avión a Madrid o Nueva York y de hay uno a Roma, que navegar y viajar en auto por donde se me ocurra, sin mapa ni ruta? 

Te cuento

Has caído en trampa del entretenimiento. La culpa la tienen los programas de decoración que lo hacen ver todo fácil y de Pinterest y las revistas. Te hago una pregunta, con la que me confrontaron el otro día, si te presentan una foto espectacular de un bizcocho, ¿saltarías de alegría y te irías corriendo a casa a hacerlo? Estoy casi segura que la respuesta es no, a menos que seas repostera.  

La verdad es que por una foto no se te ocurre salir a comprar los ingredientes que crees que tiene el bizcocho y comenzar a mezclarlos en la proporción que se te ocurra hacerlo. En cambio, si tuvieras la receta, otra sería la historia.  sabrías exactamente que ingredientes comprar y en qué proporción mezclarlos y en qué orden. Y si tienes un tutorial, bueno pues hay muchas mayores posibilidades de que puedas lograr un resultado similar, y aunque quizás a la primera no te quede igual, podrás lograrlo con la práctica. 

Por eso, si estás en las que prefieren la segunda opción busca una buena receta y una estrategia.  

Yo por lo pronto he diseñado Get your Style right! Un curso online dónde te comparto la mejor estrategia para decorar un espacio, y el primer paso para cualquier proyecto: definir tu estilo, tu signature style, y te aseguro que es cuestión de ciencia no de gusto, por lo que mi método es totalmente garantizado. 

Si crees que te pueda interesar deja tu mail debajo y te aviso cuando abra, sólo abriremos por una semana las puertas 2 o tres veces al año. 

Un abrazo y  

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