El abuelo del minimalismo: Arne Jacobsen.

No es raro ver que un arquitecto diseñe los muebles de sus proyectos, pero hay que reconocer que solo unos cuantos tienen la genialidad de romper esquemas, innovar tanto en la técnica como en la forma y crear un producto no solo increíblemente funcional sino también estéticamente agradable.

Cuando esto se logra estamos ante una pieza única, que posiblemente superará la barrera del tiempo y llegara a convertirse en lo que conocemos como un “clásico” del diseño.

Este es el caso del arquitecto danés Arne Jacobsen, responsable por ser de los primeros en introducir las ideas modernas en Dinamarca. Con un portafolio con proyectos como el Royal Hotel de la SAS; los edificios “Bellavista” en Copenhague y el St. Catherine’s College en Oxford es destacable que, a pesar de su gran desempeño como arquitecto, no sea tan conocido a nivel internacional por sus obras arquitectónicas, como lo es por sus sillas.

Jacobsen inició su formación como albañil antes de matricularse en la carrera de arquitectura en la Real Academia de Artes de Copenhague.

RECORDANDOLO 45 AÑOS DESPUES

RECORDANDOLO 45 AÑOS DESPUES

Su extremada pasión por el detalle, lo llevo a diseñar de manera extensiva sus proyectos, llegando a crear papeles tapices, telas, mobiliario y hasta cubertería para los mismos, como es el caso del Royal Hotel.

Inspirado por los nuevos materiales y sus técnicas, y habiendo sido, como ya mencionamos, entrenado como albañil antes que como arquitecto; e influenciado por diseñadores como Le Corbusier, Gunnar Asplund y Ludwig Mies van der Rohe; Arne Jacobsen logra de alguna manera conjugar su perfeccionismo con un enfoque funcionalista de estética moderna y ligera.

Sus diseños toman forma a partir de bocetos en cartulina que luego modela en yeso, a escala real incluso, y en los que sigue trabajando hasta conseguir la perfección deseada.

Es de este proceso y tras haber visto lo que había hecho Charles Eames con el plywood,  y siguiendo la tradición danesa de moldeado y curvado de madera que Arne Jacobsen da vida para Fritz Hansen a la famosa “Hormiga” (1951-52 ), una silla que toma su nombre de la estrecha cintura de su respaldo y las 3 delgadas patas de tubulares de acero que la sostienen. Moldeada de una sola pieza de madera, apilable, ligera y con la particularidad de poder ser producida en serie.  Es con esta silla (Modelo : 3100) con la que quedaría formalmente inaugurada su fama internacional como diseñador de muebles.

Imagen de la Silla Hormiga

A la misma le siguió en 1955, la silla Modelo 3107, usualmente llamada Serie 7, que se ha convertido en uno de los productos mas vendidos de Dinamarca, y el estandarte de la firma Fritz Hansen, cuya escala de colores y acabados fue posteriormente ampliada por el también arquitecto danés Verner Panton y el pintor Poul Gernes, hasta llegar a la gran variedad que conocemos hoy.

Imagen Silla Serie 7

Al igual que la “Hormiga” es una silla de una sola pieza de madera curvada sostenida por patas de acero y apilable que también podía producirse en serie.

La prensa aclamó a Jacobsen con un “Al fin una silla de Jacobsen con 4 patas y brazos opcionales”.

Aun recuerdo cuando tuve que amueblar mi primer apartamento estudio de 45m2. Mi esposo y yo no dudamos en elegir al silla Serie 7 para nuestro comedor.

 

 


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